La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad crónica que actualmente representa una amenaza mundial para la salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que aproximadamente el 8.3 % de la población mundial vive con diabetes, lo que equivale a millones de personas.
Además, un número considerable de mujeres presenta diabetes mellitus gestacional, afectando hasta un 15 % de los embarazos en el mundo.
¿Qué es la diabetes?
La diabetes es una enfermedad que ocurre cuando el organismo no produce suficiente insulina o cuando las células no responden adecuadamente a ella, lo que se conoce como resistencia a la insulina.
La insulina es una hormona producida por las células beta del páncreas y su función principal es regular la cantidad de glucosa (azúcar) en la sangre. Cuando la insulina no funciona correctamente, la glucosa se acumula en el torrente sanguíneo, produciendo hiperglucemia.
Con el tiempo, niveles elevados de glucosa pueden causar daños en órganos y tejidos.
Tipos de diabetes
Diabetes tipo 1
Es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico destruye las células beta del páncreas, provocando una deficiencia absoluta de insulina. Las personas con este tipo de diabetes necesitan tratamiento con insulina de por vida.
Diabetes tipo 2
Es la forma más común de diabetes. En este caso el cuerpo produce insulina, pero no en cantidad suficiente o las células no la utilizan adecuadamente. Está asociada con factores como el sobrepeso, el sedentarismo y antecedentes familiares.
Diabetes mellitus gestacional
Se detecta por primera vez durante el embarazo y se caracteriza por intolerancia a la glucosa. Generalmente aparece en el tercer trimestre y requiere control médico para evitar complicaciones tanto para la madre como para el bebé.
Factores de riesgo
Una persona puede tener mayor probabilidad de desarrollar diabetes si presenta:
- Edad mayor de 25 años (especialmente en diabetes gestacional)
- Índice de masa corporal (IMC) igual o mayor a 25 kg/m²
- Antecedentes familiares de diabetes tipo 2
- Hipertensión arterial
- Sobrepeso u obesidad
- Vida sedentaria
- Antecedentes de diabetes gestacional
Tratamiento
El tratamiento de la diabetes se basa en tres pilares fundamentales:
- Alimentación adecuada
- Actividad física regular
- Tratamiento farmacológico
El objetivo es mantener los niveles de glucosa en sangre dentro de rangos normales para prevenir complicaciones.
Insulina
La insulina se utiliza cuando la dieta y el ejercicio no son suficientes para controlar la glucosa. Permite que la glucosa entre a las células y disminuya su concentración en la sangre.
Hipoglucemiantes orales
Medicamentos como la metformina ayudan a mejorar la sensibilidad del cuerpo a la insulina, permitiendo que esta funcione de manera más eficiente.
Además, se recomienda realizar actividad física de 30 a 45 minutos, de 3 a 5 días por semana, y mantener un descanso adecuado de entre 7 y 9 horas diarias.
Rol de la nutrición en la diabetes
La nutrición es fundamental en el control de la diabetes. Una alimentación equilibrada ayuda a mantener niveles adecuados de glucosa y a prevenir complicaciones.
Alimentos recomendados
- Frutas (cuidando las porciones)
- Verduras
- Granos integrales como arroz integral, avena o quinoa
- Proteínas magras como pollo, pescado, huevo, frijoles o lentejas
- Lácteos bajos en grasa
Alimentos que deben limitarse
- Pan blanco, arroz refinado y pasta
- Pasteles, galletas y dulces
- Azúcar, miel y jarabes
- Bebidas azucaradas
- Productos fritos y altos en grasas trans
Conteo de carbohidratos
El conteo de carbohidratos es una herramienta útil para planificar la alimentación en personas con diabetes.
- 1 porción de carbohidratos equivale aproximadamente a 15 gramos.
- Un adulto con diabetes puede consumir entre 45 y 60 gramos por comida.
- Las colaciones suelen aportar entre 15 y 20 gramos.
Ejemplos de una porción (15 g de carbohidratos)
- 1 manzana mediana
- 1 tortilla
- ½ taza de arroz
- ½ taza de frijoles
- 1 rebanada de pan
Leer las etiquetas nutricionales ayuda a controlar mejor las porciones y el consumo de carbohidratos.
Conclusión
La diabetes es una enfermedad crónica que requiere control constante y cambios en el estilo de vida. Aunque no tiene cura, puede manejarse adecuadamente mediante alimentación saludable, actividad física regular, tratamiento médico y educación nutricional.
Un buen control permite prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida de las personas que viven con esta enfermedad.
Mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física y acudir a revisiones médicas periódicas puede marcar una gran diferencia en la salud a largo plazo.
